Necesitamos un soplo de aire fresco, una dulce fragancia que arrastre el fétido olor de tanta inmundicia.
Sólo necesitamos lo mismo que necesita España: Nobleza, gallardía, decencia, compromiso, eficacia y eficiencia, altruismo, justicia, igualdad, libertad, fraternidad, democracia no solo formal sino material y efectiva.
España ansia representantes que hagan efectivo el principio de soberanía popular, recuperando La Constitución Española y devolviéndola a su lugar en la cúspide del ordenamiento jurídico como Ley suprema de obligado cumplimiento e informadora del resto de la legislación (Lugar usurpado por los poderes facticos con la complacencia del ejecutivo, legislativo y judicial).
Desea unos poderes públicos que hagan efectivo su cumplimiento como ley formal y sobre todo que persigan la consecución de los derechos y valores que proclama: nos hemos dado una Constitución para cumplirla no como un mero marco utópico, debiendo ser programa electoral de cualquier partido y libro de cabecera de todo político.
Debemos ser capaces de transmitir los valores de nuestra Constitución a la sociedad e ilusionarla con hacerlos realidad, y todo ello con fe y entusiasmo: si creemos en ello el pueblo lo notará y La Soberanía Popular se hará realidad: España será libre para la consecución de la Felicidad.
No es un sueño, es un imperativo legal y una obligación moral que nos hemos dado y debemos cumplir.

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