26.4.10

No es un sueño

La sociedad española esta hastiada de tanta corrupción, “laisse affaire”, complacencia, desidia, mediocridad, egoísmo, oligarquía, ambición desmedida, arbitrariedad, mezquindad, innobilidad, negligencias y simple maldad: vivimos en el “Estado de la indecencia”.



Necesitamos un soplo de aire fresco, una dulce fragancia que arrastre el fétido olor de tanta inmundicia.


Sólo necesitamos lo mismo que necesita España: Nobleza, gallardía, decencia, compromiso, eficacia y eficiencia, altruismo, justicia, igualdad, libertad, fraternidad, democracia no solo formal sino material y efectiva.


España ansia representantes que hagan efectivo el principio de soberanía popular, recuperando La Constitución Española y devolviéndola a su lugar en la cúspide del ordenamiento jurídico como Ley suprema de obligado cumplimiento e informadora del resto de la legislación (Lugar usurpado por los poderes facticos con la complacencia del ejecutivo, legislativo y judicial).


Desea unos poderes públicos que hagan efectivo su cumplimiento como ley formal y sobre todo que persigan la consecución de los derechos y valores que proclama: nos hemos dado una Constitución para cumplirla no como un mero marco utópico, debiendo ser programa electoral de cualquier partido y libro de cabecera de todo político.


Debemos ser capaces de transmitir los valores de nuestra Constitución a la sociedad e ilusionarla con hacerlos realidad, y todo ello con fe y entusiasmo: si creemos en ello el pueblo lo notará y La Soberanía Popular se hará realidad: España será libre para la consecución de la Felicidad.


No es un sueño, es un imperativo legal y una obligación moral que nos hemos dado y debemos cumplir.

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