26.4.10

Poderes fácticos (fascistoides)

La sociedad española está dirigida, en la sombra, y dominada por poderes fácticos perniciosos y arcaicos que no la dejan progresar.

Esta situación tiene su raíz en que jamás hubo una revolución que devolviera el poder a su legítimo dueño: EL PUEBLO SOBERANO

La transición sólo fue buena por ser pacífica, pero no por ser una verdadera transición, sino una claudicación ante el verdugo, al que se le respetó y mantuvo en su poder económico e institucional, que llega hasta nuestros días. Cambió la bala en la cabeza y el terror por una legislación que le asegura la conservación y ostentación del poder y riqueza usurpado al PUEBLO a sangre y fuego. Hasta se permitieron el lujo de nombrar a nuestro actual monarca como sucesor (y para ellos defensor y valedor) del régimen.


Poder forjado de manera ilegal y penalmente punible por cualquier ordenamiento jurídico que tenga un atisbo de justicia y por ende aborrecible por cualquier sociedad que merezca denominarse así.

Más que una transición deberíamos hablar de una continuidad enmascarada.

Las guerras son guerras y todas son aborrecibles, pero aún en esas situaciones extremas existen acciones que repugnan al hombre. Los crímenes de guerra no deben prescribir nunca y deben ser enjuiciados siempre, me da igual de que bando hablemos y si los actores están vivos, muertos o tienen tal o cual edad, un Estado de Derecho tiene la obligación moral de señalar el crimen allá donde se produzca y si el culpable es irresponsable penalmente por su edad si debe sentir la vergüenza de escuchar como la sociedad lo califica como lo que es, aunque luego pase el resto de sus días plácidamente en casa.

La guerra fue atroz dan ganas de olvidarla pero…no debemos hacerlo, si lo hacemos se repetirá más tarde o más temprano. Debemos reconocerla y asimilarla, hacer examen de conciencia y reconocer cada uno su culpa para así poder liberarnos de tan enorme carga.

No obstante lo peor fue la postguerra pues ya no existía el derecho de defensa propia como excusa o motivo para aniquilar vidas. Los crímenes de postguerra deben ser enjuiciados y sus víctimas rehabilitadas en su honor (muchas constan como delincuentes en los archivos sin serlo). Es de justicia que se desagravie a las víctimas y se condene al verdadero delincuente aunque sólo sea de manera simbólica.

Sólo entonces podremos lamernos las heridas y mirar con esperanza al futuro, pero sin olvidar los hechos para que no vuelva a ocurrir.

Estos poderes fácticos se encuentran en todos estamentos económicos, políticos, divulgativos, propagandísticos y también judiciales.

Garzón es víctima de estos poderes facticos sin ningún género de duda.

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