19.8.11

¿VUELTA AL ESTADO DE NATURALEZA?

Las personas hemos renunciado a nuestro derecho innato a defendernos por nosotros mismos en pos de una situación más beneficiosa para todos, cediendo este derecho individual y colectivo a unos representantes y estos a su vez a unos servidores públicos.

Esta cesión no es arbitraria, sino que está regulada por unas reglas que constituyen el contrato social o Constitución. La Constitución informa y delimita el resto del ordenamiento jurídico y obliga tanto a ciudadanos como a gobernantes, poderes y fuerzas públicas.


Este cumplimiento estricto de la legalidad tanto en la forma como en el contenido (no olvidando el espíritu de la ley), es el que legitima y dota de auctoritas al gobernante, facultándole para ejercer el monopolio de la fuerza a través de los cuerpos de seguridad.

Estamos hablando de un contrato, con sus partes y sus clausulas.

¿Pero, qué ocurre cuando una de las partes rompe el contrato, cuando no cumple las clausulas?

Se pueden dar tres supuestos:

1.-El Estado es el infractor:
El pueblo está legitimado para ejercer directamente la soberanía y proceder como estime oportuno.

2.-Individuos o grupúsculos son los infractores:
El Estado está facultado para exigir el cumplimiento del contrato (siempre dentro de la ley)

3.-El pueblo es el “infractor”:
Elementalmente esta figura no es posible, el pueblo siempre tiene, como titular del bien (soberanía), el derecho a revocar unilateralmente el contrato.

Cuando los cuerpos de seguridad actúan contra legem, vulnerando derechos fundamentales, leyes orgánicas y la propia Constitución, al actuar fuera de la ley (que es la que les legitima para ejercer la fuerza), han perdido la autoridad y toda legitimidad.

Si los gobernantes, en breve, no condenan los hechos y restablecen el estado de derecho, serán cómplices y colaboradores necesarios, perdiendo a su vez autoridad, confianza y legitimidad.

La democracia no es sólo votar, sino sobre todo un estado social y de DERECHO, donde la ley se aplica siempre y para todos sin privilegios ni arbitrariedades.

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