1.6.13

Reflexiones con motivo de mi militancia en Izquierda Unida.

Por circunstancias que todos conocemos, tengo un cierto conocimiento del desencanto latente e invisible que habita en las entrañas de Fuengirola.

Tengamos en cuenta que ese 60% de los votos emitidos de ninguna manera significa que el PP tenga el 60% del electorado Fuengiroleño, sino un 30% o 40% aproximadamente. De este porcentaje habrá un grueso que estén “encalostrados” con la ideología del PP, tanto la manifiesta como la subyacente, y que no cambiarán jamás su voto. Pero me consta que hay un buen número de votantes que o bien, desconfían del resto de fuerzas políticas locales o están desinformados por el sistema de propaganda, pompa, intoxicación informativa y represión de las libertades civiles y políticas del que hace gala el partido que ostenta el poder.

Por todo lo expuesto, creo que no debemos perder de vista la obligación y el deber que tenemos como partido de aspirar a cambiar la realidad que nos rodea en pos del bien de la comunidad. Ese imperativo moral nos acucia a denunciar toda ilegalidad o acto que consideremos contrario a los intereses de Fuengirola y poner todos los medios a nuestro alcance para impedir o enmendar situaciones y actos indeseables. Por otro lado es vital realizar una labor de información y divulgación a la ciudadanía y así paliar en lo posible la intoxicación informativa que padecen.


Creo que la situación política de Fuengirola es muy peculiar y anacrónica, en el sentido de que aún en pleno XXI podemos ver, a poco que rasquemos la fina capa de lustre bajo las que se esconden, prácticas totalitarias y autoritarias que se traducen en:

·         Monopolio y manipulación de los medios de comunicación públicos (de todos).
·         Política populista, pomposa y megalómana que se traduce en un rosario de inauguraciones y aperturas de obras que en la mayoría de las ocasiones son innecesarias y cuyo único fin es la propaganda partidista.
·         Prácticas rayanas en lo mafioso con la oposición y ciertos sectores económicos y sociales.
·         Represión de la libertad de pensamiento y expresión así como del pluralismo político.

Todas estas características son propias de un modelo del ejercicio del poder que por lo obvio no voy a nombrar.

Visto que el poder político se ha pervertido en régimen mediante un aparato desmesurado de intoxicación, clientelismo, populismo, propaganda y represión, opino que es necesario remover estos obstáculos al pluralismo político y las libertades civiles mediante la colaboración de TODAS las fuerzas políticas y sociales.

Por otro lado quiero aclarar varios puntos desde el principio:

  • No creo en la “Real Politik” ni en el sectarismo, para mí eso es darle la espalda a los ciudadanos y por ende a su mandato.
  • Creo en los partidos políticos como instrumentos que deben expresar la voluntad popular y en base a esa voluntad mejorar la realidad que nos rodea.
  • El que calla otorga.
  • El mandato y la esperanza que lo ciudadanos otorgan a un partido con su voto son SAGRADOS, quien pretenda anteponer intereses personales para moderar, frenar o amordazar dicho mandato no actúa como buen político.

Dicho esto voy a describir como sera mi militancia en Izquierda Unida:

·         El ciudadano y el bien común por encima de todo, incluso del partido.
·         Todo aquello que considere opuesto al interés de la ciudadanía y al bien común será fieramente combatido, criticado y aireado (Todo ello dentro de los márgenes de la ley y en consenso. Elementalmente si el consenso siempre o casi siempre discrepa de mi parecer, estará claro que estoy fuera de lugar y actuaré en consecuencia)
·         Soy un ciudadano harto e indignado (ni mucho menos manipulado, faltaría más) y me he reunido y actuado con otras personas que se sentían igual que yo y lo seguiré haciendo. Si a eso se le llama ser del 15M...pues soy del 15M, lo seguiré siendo y no lo ocultaré o disimularé en ningún momento ni circunstancia. He dicho.

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